
Siguen discurriendo mis días en este inmenso país, Brasil, desde donde escribo. Ahora me encuentro en el Estado de Minas Gerais, en la ciudad de Montes Claros. Llegué aquí desde Sáo Felix do Araguaia, después de un viaje de 24 horas de autobús hasta Brasilia -1.300 kilómetros, buena parte sin asfalto-,y 3 horas de un vuelo interno. Aquí las distancias son enormes.